AviPodcast #88 – Bioseguridad avícola: Prioridades reales y desafíos operativos – MBA. Paulo Raffi

Introducción: la bioseguridad como pilar estructural de la producción avícola

La bioseguridad se ha consolidado como uno de los ejes estratégicos más relevantes en la sostenibilidad sanitaria y productiva de los sistemas avícolas modernos. Su objetivo central es minimizar el riesgo de introducción, diseminación y persistencia de agentes patógenos dentro de las unidades de producción, actuando sobre la interacción entre el hospedador, el agente y el ambiente.

Sin embargo, la bioseguridad no debe entenderse únicamente como un conjunto de normas escritas, sino como un sistema dinámico de gestión del riesgo, basado en barreras, procesos operativos, capacitación continua y toma de decisiones estratégicas.

Principales brechas observadas en la bioseguridad operativa

Uno de los puntos más vulnerables en los sistemas productivos es el control de accesos. Las fallas más frecuentes se concentran en:

  • Ingreso de personal sin protocolos claros de cambio de ropa, calzado y desinfección.
  • Circulación de vehículos con contacto previo con otras unidades productivas.
  • Escasa diferenciación entre áreas limpias, áreas sucias y zonas de transición.

Estas brechas suelen originarse en una baja percepción del riesgo, sumada a una ejecución deficiente de los procedimientos establecidos.

Barreras críticas no negociables

Dentro de un programa efectivo de bioseguridad, existen barreras cuya implementación es prioritaria y no debería estar sujeta a negociación:

  • Control estricto del ingreso de vehículos, especialmente aquellos vinculados al transporte de aves, alimento balanceado y retiro de mortalidad.
  • Gestión de la calidad del agua y del alimento, considerando su potencial rol como vectores sanitarios.
  • Manejo adecuado de residuos y mortalidad, evitando que composteras y áreas externas se conviertan en reservorios de patógenos.

Estudios de muestreo ambiental han demostrado que, aun luego de procesos completos de limpieza y desinfección interna, el entorno externo —patios y composteras— puede presentar altos niveles de contaminación bacteriana, actuando como fuente de reinfección.

Bioseguridad externa, interna, estructural y operacional

Un enfoque integral de bioseguridad debe contemplar cuatro dimensiones complementarias:

  • Bioseguridad externa: control de flujos y contactos con el entorno.
  • Bioseguridad interna: manejo sanitario dentro de la unidad productiva.
  • Bioseguridad estructural: diseño y mantenimiento de instalaciones.
  • Bioseguridad operacional: conducta diaria del personal y cumplimiento de protocolos.

La ausencia de una sola de estas dimensiones compromete la eficacia del sistema completo.

Gestión del riesgo sanitario y bioseguridad escalonada

Frente a enfermedades de alto impacto, como influenza aviar o Newcastle, resulta clave adoptar un modelo de bioseguridad escalonada, ajustando las medidas según el nivel de riesgo regional:

  • Nivel básico: bioseguridad estándar.
  • Nivel intermedio: refuerzo de controles y restricciones.
  • Nivel alto: medidas extraordinarias de contención y desinfección.

Este enfoque permite una asignación más eficiente de recursos y una respuesta temprana ante amenazas emergentes.

El desafío de la inversión y el retorno

La inversión en bioseguridad suele representar entre 0,5 y 1% del costo total de producción, un valor marginal cuando se lo compara con las pérdidas potenciales asociadas a brotes sanitarios, que pueden alcanzar hasta el 100% del plantel.

Si bien la cuantificación económica del beneficio preventivo es compleja, la evidencia demuestra que el costo de no invertir es significativamente mayor.

Capacitación y cultura organizacional

Un protocolo solo es efectivo si se ejecuta correctamente. Para ello, la capacitación continua es fundamental. Se recomienda un mínimo de 32 horas anuales de formación en bioseguridad por empleado, incluyendo tanto operarios como mandos medios y directivos.

La creación de comités internos de bioseguridad, con participación transversal de las distintas áreas, facilita la toma de decisiones compartidas y reduce la fragmentación de responsabilidades.

Acciones inmediatas de alto impacto

Existen medidas simples, de bajo costo y rápida implementación que generan un impacto significativo:

  • Desinfección sistemática de manos, botas y vehículos.
  • Delimitación clara entre áreas limpias y sucias.
  • Gestión adecuada y cerrada de la mortalidad.

La efectividad de la bioseguridad no depende de acciones extraordinarias, sino de la constancia y el método con que se ejecutan las prácticas básicas.

Conoce al invitado

El MBA. Paulo Raffi es un profesional con más de 30 años de experiencia en la industria avícola, con especialización en producción, genética, bioseguridad y sanidad aviar. Ha trabajado a lo largo de toda la cadena de valor en Latinoamérica, liderando diagnósticos técnicos en campo, programas de mejora productiva y sanitaria, y procesos vinculados a genética avícola, importación y exportación de material genético.

Cuenta con una sólida trayectoria en gestión de equipos, presupuestos e inversiones, y ha colaborado activamente con organismos oficiales en el desarrollo de marcos normativos y planes sanitarios nacionales. Su experiencia combina visión técnica, estratégica y operativa aplicada a sistemas avícolas complejos.

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