Evaluación del bienestar animal, más allá de las 5 libertades

Por Elein Hernández Trujillo — MVZ, DVSc, Dipl. ECAWBM (AWSEL). Académica, Investigadora y Auditora certificada en bienestar animal — Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, UNAM.
Publicación: Edición actualizada y verificada a julio de 2026.

«El bienestar animal es un tema de interés para todas aquellas personas que trabajan o interactúan directamente con animales, así como para aquellas personas que no necesariamente tienen una relación directa con un animal, pero poseen un interés por ellos. Es decir, el tópico de bienestar es complejo y la OMSA (Organización Mundial de Sanidad Animal, WOAH por sus siglas en inglés) lo define como «multifacético con dimensiones científicas, éticas, económicas, culturales, sociales, religiosas y políticas» [1].

Actualmente, es cada vez más frecuente encontrar pláticas, cursos o campañas en favor del bienestar animal. En materia legal, en Reino Unido, el «Reporte» o «Comité de Brambell» de 1965 se puede reconocer como de los primeros encuentros para discutir temas de bienestar animal, mientras que en la actualidad se pueden hacer desde eventos virtuales internacionales, discusiones vía redes sociales hasta promoción de campañas en favor o en contra del uso de los animales. El presente artículo describirá los antecedentes del bienestar animal, así como marcos teóricos empleados para su evaluación y futuros pasos del bienestar animal como ciencia de la medicina veterinaria.

Es importante mencionar que las percepciones de bienestar animal pueden cambiar entre regiones, países, continentes, etc. Por lo que es complejo elaborar definiciones, estándares o regulaciones de carácter internacional ya que los intereses de los diferentes sectores participantes son diferentes. Es decir, dentro de un mismo país pueden existir actitudes diferentes sobre el cuidado y manejo de los animales. Un ejemplo es en los Estados Unidos Americanos cuya regulación de bienestar animal asociada a la producción de carne de cerdo se regula de manera estatal. En este país existen restricciones para el uso de jaulas de gestación y/o requerimientos especiales de espacio vital en once estados —Ohio se convirtió en el estado número once, con su restricción operativa desde el 1 de enero de 2026, tras permitir el uso de las jaulas de gestación existentes solo hasta el 31 de diciembre de 2025— y estados como California y Massachusetts tienen restricciones más severas que prohíben la venta de carne de cerdo o animales provenientes de unidades de producción que usen jaulas de gestación. La Proposición 12 de California fue respaldada por la Corte Suprema de los Estados Unidos el 11 de mayo de 2023 (caso National Pork Producers Council v. Ross) y sus disposiciones sobre la venta de carne de cerdo están plenamente en vigor desde el 1 de enero de 2024; en Massachusetts, la prohibición de venta (Question 3) se aplica desde julio de 2023 y fue ratificada por el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito en octubre de 2025. No obstante, la aportación proyectada a la producción nacional de los estados con restricciones se estimaba en un 3 % (dato del USDA para 2022, la cifra comparable más reciente disponible; hoy subestima la cobertura tras la incorporación de nuevos estados y la plena aplicación de California y Massachusetts) [2].

De esta manera, es claro entender que pueden existir diferencias en principios de bienestar animal entre diferentes países. Estas diferencias también son factibles incluso en países con antecedentes culturales en común, como es el caso de los países que pertenecieron al imperio británico (la Mancomunidad de Naciones, en inglés Commonwealth of Nations). El orden cronológico de eventos o legislaciones enfocadas al bienestar animal ha sido diferente entre naciones. En 2019 se reconoció, en el Territorio de la Capital Australiana (ACT) —primera jurisdicción de Australia en hacerlo—, que los animales son seres sintientes «capaces de sentir y percibir subjetivamente el mundo que los rodea». En Europa, el reconocimiento de los animales como seres sintientes se estableció a nivel de la Unión Europea mediante el Artículo 13 del Tratado de Funcionamiento de la UE (introducido por el Tratado de Lisboa, en vigor desde el 1 de diciembre de 2009), y en Reino Unido se consolidó con la entrada en vigor del «Animal Welfare (Sentience) Act 2022» —convertido en ley el 28 de abril de 2022— como parte de las nuevas regulaciones post-Brexit; esta ley creó el Comité de Sintiencia Animal (Animal Sentience Committee) y reconoce como seres sintientes a los vertebrados y también a los moluscos cefalópodos y a los crustáceos decápodos [3], [4]. En el ámbito hispanohablante destaca que España, mediante la Ley 17/2021, reformó su Código Civil para reconocer a los animales como «seres vivos dotados de sensibilidad» y no como cosas. Sin embargo, el bienestar animal es de interés de la sociedad moderna y seguirá siéndolo mientras los canales de comunicación entre sectores interesados permanezcan abiertos, además de que se siga considerando al bienestar animal como una rama científica.

Antecedentes del bienestar animal moderno

Es común encontrar referencias al «Reporte de Brambell» como uno de los antecedentes más importantes del bienestar animal, pero existen evidencias en favor del cuidado animal desde el Siglo VI a. c. en Grecia. El escrito de Aristóteles «Historia de los Animales» menciona la importancia del número de montas que debe tener un cerdo macho para no afectar el número de lechones por camada o la importancia de proveer un ambiente adecuado en condiciones de calor para que los animales conserven su apetito [5], [6]. Desde el punto de vista ético del uso de los animales, Pitágoras cuestiona «en qué estado mental el primer hombre utilizó su boca para desgarrar y llevó sus labios a la carne de una criatura muerta» y probablemente es de las primeras referencias al vegetarianismo [6], [7].

A lo largo de los años existieron otras posturas a favor o controversiales sobre el uso de animales, pero el Siglo de las Luces en el siglo XVII se caracterizó por una fe en la razón. Filósofos como Jeremy Bentham consideraba que debemos juzgar por las acciones como buenas o malas y no por el origen de la virtuosidad de las intenciones. Es decir, el castigo es algo necesario y los actos buenos son aquellos que promueven la mayor cantidad de bien para el número de individuos afectados; siendo el bien la felicidad y el mal el dolor y sufrimiento. En otras palabras, él hace referencia a la utilidad de las acciones para causar bien (felicidad) sobre mal (dolor) [6]. Bentham reconoció la aplicación de sus conceptos en animales además de humanos y reflexionó que para considerarlos como seres de objeto moral no debemos cuestionar «¿si pueden pensar? tampoco, ¿si pueden hablar?, pero sí ¿si pueden sufrir?» [6]. Dichos cuestionamientos fueron incluidos en el pensamiento crítico de la filosofía y literatura de la época, pero su impacto en la sociedad trascendería tiempo después.

Un evento significativo que fomentó a cambiar la percepción de los animales en el mundo occidental fueron las revoluciones industriales del Siglo XIX en Europa. Estos cambios también tuvieron un impacto en el continente americano así como el de otros países en vías de desarrollo. Las revoluciones industriales generaron la migración de personas del campo hacia las ciudades y los animales adquirieron otros valores instrumentales como de compañía o investigación y no solo como seres de trabajo o fuente de alimento. En 1824 se fundó la primera asociación no gubernamental en favor de la protección de los animales en Reino Unido (British Society for the Protection of Animals) cuyo objetivo fue regular el cuidado y uso de caballos para carrozas. En esta época también hubo avances en la nutrición y producción animal, pero prácticas como el viviseccionismo fueron fuertemente criticadas. El resultado de estas prácticas resultó en normativas en Europa, EUA, Canadá, entre otros países.

Finalmente, el último evento histórico que contribuyó a cambios en la percepción de los animales fue la época posterior a la segunda guerra mundial. En consecuencia a la guerra hubo migraciones de personas, cambios tecnológicos y nuevos retos para garantizar la demanda de alimentos, seguridad alimentaria y sanidad humana y animal. Las condiciones de alojamiento de los animales cambiaron, pero también las opiniones de las personas en cuanto a su relación con los animales. En 1964, Ruth Harrison publicó su libro Animal Machines que criticó las prácticas pecuarias de su época y cautivó a la sociedad con sus preocupaciones. En respuesta a las críticas el gobierno británico asignó un comité de expertos y académicos en etología y agricultura en 1965 para resolver la situación de los animales. El comité liderado por el profesor Roger Brambell publicó el «Reporte del Comité Técnico para investigar el bienestar de los animales bajo condiciones de producción animal intensivas», también conocido como el «Reporte de Brambell». En breve, el comité establece que se debe evaluar el bienestar animal mediante la observación e interpretación del comportamiento y salud animal mediante 5 libertades y generar un comité asesor para vigilar el bienestar animal de los animales de producción. En respuesta a este reporte se formó el ahora llamado Comité de Bienestar Animal de Animales de Granja (Farm Animal Welfare Committee) y la publicación de las cinco libertades.

Las 5 libertades

Según la OMSA, el bienestar animal es «el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere». Esta definición se mantiene vigente y sin cambios en el Código Sanitario para los Animales Terrestres (Capítulo 7.1, edición 2025). Las 5 libertades siguen siendo referidas por la OMSA como «orientación valiosa» dentro de los principios rectores de dicho capítulo (Artículo 7.1.2) y han sido el fundamento para marcos legales en referencia a bienestar animal. Las libertades son [1]:

  1. Libre de hambre, de sed y de desnutrición;
  2. Libre de temor y de angustia;
  3. Libre de molestias físicas y térmicas;
  4. Libre de dolor, de lesión y de enfermedad;
  5. Libre para poder expresar las conductas y pautas de comportamiento propias de su especie.

El término «5 libertades» probablemente tenga como antecedente el concepto de las «Cuatro Libertades Básicas» estipuladas por Franklin Roosevelt al Congreso de los Estados Unidos Americanos (EUA) en 1941. Las «Cuatro libertades Básicas» describen la libertad de expresión, libertad de culto, libertad para vivir sin miseria y la libertad para vivir sin temor. Ambos conceptos son ideales, pero en el caso de las «cinco libertades» el concepto ha trascendido a incluir más allá de animales de producción animal, como fue planteado originalmente.

Desde su publicación, las 5 libertades han sido el eje central de varias normativas en Europa y el mundo. Por ejemplo, el Animal Welfare Act 2006 de Reino Unido menciona las cinco necesidades de los animales que incluyen [8]:

a. Sus necesidades por un ambiente aceptable.
b. Sus necesidades por una dieta aceptable.
c. Sus necesidades para exhibir comportamientos normales.
d. Sus necesidades de ser alojado con o sin otros animales.
e. Sus necesidades de ser protegido del dolor, sufrimiento, heridas y enfermedad.

En contraste, Canadá no posee una normativa federal referente al bienestar, pero a nivel provincial existen reglamentos y códigos de buenas prácticas que regulan la producción pecuaria. Dichos códigos son específicos de especie y aunque no necesariamente hagan mención de las 5 libertades, sí se hace referencia al uso de las 5 libertades como punto focal para medir el bienestar en caso de que se trate de una especie no incluida en los códigos [9]. Mientras que en América Latina la incorporación de las 5 libertades dentro del marco legal no es clara.

Las libertades son fáciles de interpretar, ya que de una manera sencilla indican que no se debe hacer o permitir. Es por ello que su uso ha trascendido décadas hasta tomarse como verdades o situaciones absolutas, pero no incluyen parámetros de medición objetiva y se asume que al eliminar cinco aspectos negativos se logra un bienestar positivo. De igual manera, las libertades no indican vías de mejora o atienden casos complejos de la medicina veterinaria. Es decir, indican un nivel de bienestar temporal pero no a lo largo de la vida de los animales. Es por ello que se ha sugerido que no se deberían redactar como «libre de» sino «tan libre como sea posible de» [10].

Algunos ejemplos en que el uso de las 5 libertades como único indicador de bienestar animal es controversial es con prácticas pecuarias que pueden resultar estresantes para los animales como transporte, castración en lechones, tratamiento de pico en aves, etc. En estos ejemplos, algunas o varias libertades se ven perjudicadas y pareciera sugerir que se deberían de emplear las libertades a manera de check list o lista de cotejo para enumerar cuántas libertades se perjudican. Sin embargo, no se indica cuáles son las áreas de oportunidad de mejora o alternativas para entender la causa de los problemas, así como soluciones.

En los últimos treinta años han surgido nuevos paradigmas y definiciones de bienestar animal que incluyen la teoría de los tres círculos (Función biológica y salud, Comportamiento natural y Estados afectivos) [6], Los cinco dominios [10], Escalas de calidad de vida [11], entre otras (ver Fig. 1).

De igual manera, se han creado e implementado recomendaciones objetivas y prácticas para medir el bienestar animal en campo en los últimos años (e.g., Welfare Quality Protocol, Qualitative Behaviour Assessment). Revisiones recientes confirman que los protocolos de las iniciativas Welfare Quality y AWIN son los más aplicados en la práctica comercial, que la Evaluación Cualitativa del Comportamiento (QBA) sigue en uso, y que la ganadería de precisión (sensores, cámaras y monitorización automatizada) es la frontera emergente, aún poco adoptada de forma rutinaria [16]. Sin embargo, las «cinco libertades» se siguen considerando como estandarte del bienestar animal y probablemente se deba a que el término «libertad» tiene un carácter persuasivo y sencillo para su interpretación. Además de que la publicación de las directrices de las «cinco libertades» es contemporánea a la creación y fortalecimiento de movimientos defensores de los derechos animales [10].

Adaptado de Green & Mellor 2011; Mellor 2016

5 dominios, calidad de vida y otras formas de entender el bienestar animal

En la década de los 90 surgieron nuevas teorías para interpretar y medir el bienestar animal. El modelo de los cinco dominios de David Mellor ha pasado por varias actualizaciones, siendo la última en el 2020, lo que demuestra que el entendimiento del bienestar animal puede ser actualizado según las circunstancias científicas y sociales para mejorar el cuidado de los animales. A 2026, el modelo de 2020 sigue siendo la versión vigente y de referencia; el trabajo posterior (2021–2026) consiste en aplicaciones y extensiones —por ejemplo, su uso en la gestión de la cadena alimentaria y la app de monitoreo «Mellorater» para tutores de animales— más que en una nueva revisión del modelo [17], [18]. En breve, los dominios son un reflejo y actualización de las 5 libertades y comprende cinco áreas: 1) Nutrición, 2) Ambiente físico, 3) Salud, 4) Interacciones de comportamiento y 5) Estados mentales, donde los primeros cuatro se basan en experiencias positivas y negativas que van a tener un impacto en el quinto dominio. Los tres primeros dominios se enfocan en la estabilidad del organismo y son denominados «afecciones críticas de supervivencia»; mientras que el resto son denominados «afecciones asociadas a situación» ya que son el reflejo de circunstancias externas. Está fuera del alcance de este artículo describir a detalle los diferentes cambios y recomendaciones que ha tenido este modelo para medir el bienestar animal. Sin embargo, cabe resaltar que entre sus innovaciones están el considerar la relación humano-animal así como escalas de medición de mejoría y compromiso por el bienestar animal [10], [12].

Otra teoría del bienestar animal fue propuesta por David Fraser que sugiere que el bienestar animal es la relación entre tres conceptos claves: Función biológica y salud, Comportamiento natural y Estados afectivos. Es decir, los animales deben funcionar bien en el sentido de salud, crecimiento, funcionamiento fisiológico y conductual normal. De igual manera, los animales deben desarrollar una vida natural al usar sus adaptaciones y capacidades naturales. Finalmente, los animales deben de estar bien y libres de miedo, dolor u otros estados negativos de manera prolongada [13]. Debido a la complejidad del bienestar animal como ciencia, los tres elementos son áreas (círculos) sobrepuestas de tal manera que no es posible darle prioridad a un área e ignorar su relación con las demás.

Finalmente, la «calidad de vida» es otro paradigma enfocado en entender si la vida de los animales es buena o digna de vivir. El origen de este pensamiento está basado en la calidad de vida humana o QoL (Quality of Life) que es la percepción de un individuo en la vida en un sentido cultural y social. El concepto aplicado en animales es complejo, ya que no se tiene conocimiento de cómo los animales se perciben en su propia vida. En general, se refiere a considerar a los animales como individuos y sus emociones positivas donde las emociones y experiencias positivas deben valer más que las experiencias negativas. Su uso ha sido principalmente en animales de compañía o animales exóticos, mientras que las otras teorías son comúnmente utilizadas en animales de producción.

Evaluación aplicada del bienestar animal

En las secciones anteriores se mencionaron hechos trascendentales y marcos teóricos para definir lo que conocemos como bienestar animal. Sin embargo, su evaluación de manera rutinaria puede ser compleja por falta de objetividad en criterios, diversidad de situaciones y factores, así como experiencia del evaluador.

Al utilizar la definición de OMSA como punto de referencia para evaluar el bienestar animal, se pueden clasificar dos tipos de indicadores para poder evaluar el bienestar objetivamente. Es decir, se puede evaluar el bienestar animal basado en indicadores del «animal» o en «recursos». Los indicadores basados en el animal son aquellos que miden directamente los cambios fisiológicos, conductuales y salud. Mientras que los indicadores basados en recursos son aquellos que indican las condiciones donde los animales habitan. También se pueden considerar los indicadores basados en registros, los cuales son los reportes o registros relacionados al estado de salud, mantenimiento de instalaciones o ambiente del animal. Ejemplos de estos indicadores se pueden observar en la Figura 2.

Es importante mencionar que el uso de indicadores no garantiza el bienestar animal; para lograr un estado positivo de bienestar se requiere medir, registrar y analizar cada indicador usado para poder determinar las áreas de mejora. De igual manera, no se recomienda utilizar un solo indicador ya que la combinación de varios es necesaria para asegurar que se evalúa el animal y su entorno. Es decir, si se decide tomar un solo indicador de bienestar como cambios de temperatura corporal de un cerdo (indicador basado en animales) se omiten tanto los factores externos (indicadores basados en recursos) que causaron los cambios de temperatura (e.g., ventilación inadecuada) que también alteran otros indicadores basados en animales (e.g., respiración y comportamiento anormal), siendo que estos indicadores se pudieron haber prevenido con un análisis rutinario de indicadores basados en registros (e.g., bitácora de mantenimiento de cortinas o sistema de ventilación). Lo mismo sucede con otros indicadores como cortisol, que ha sido la hormona de elección para la evaluación de alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal como indicador de estrés. La interpretación de valores reportados de cortisol debe ser cuidadosa ya que puede verse afectada por factores externos (e.g., toma de muestra y/o contacto con otros fluidos) o internos (oscilaciones debido a regulación por ciclo circadiano) [14], [15].

En conclusión, la ciencia de bienestar animal es dinámica y compleja ya que involucra diferentes disciplinas e intereses. No obstante, es un área de interés para la sociedad, industria, academia y autoridades gubernamentales y posee un fuerte vínculo con la salud humana y animal, así como sectores socio económicos y ambientales. La historia ha evidenciado el interés humano por el cuidado apropiado de los animales por lo que crecientes actitudes hacia el bienestar animal no deberían ser consideradas como un fenómeno temporal, sino un reflejo del interés humano por indicadores objetivos para garantizar el cuidado y calidad de vida de los animales.

Referencias

  1. OMSA/WOAH, Código Sanitario para los Animales Terrestres, Capítulo 7.1 «Introducción a las recomendaciones para el bienestar de los animales», edición 2025 (definición, Art. 7.1.1; principios rectores y cinco libertades, Art. 7.1.2). woah.org (consultado en jul. 2026). La organización, antes OIE, adoptó la marca WOAH/OMSA en mayo de 2022.
  2. USDA ERS, «Hog welfare laws cover 9 States and 3 percent of the national herd in 2022», Livestock, Dairy, and Poultry Outlook, 2022–2023. ers.usda.gov/data-products/charts-of-note/103505 (consultado en jul. 2026).
  3. U.K. Parliament, Animal Welfare (Sentience) Act 2022 (c. 22), sanción real el 28 de abril de 2022. legislation.gov.uk/ukpga/2022/22/enacted (consultado en jul. 2026).
  4. N. Pallotta, «Australian Capital Territory Enacts New Law Recognizing Animal Sentience», Animal Legal Defense Fund, 2019 (Animal Welfare Legislation Amendment Act 2019, ACT). aldf.org (consultado en jul. 2026).
  5. D. Fraser, R. M. Friendship, and G. P. Martineau, «Aristotle on pigs: husbandry, health and natural history of pigs in ancient Greece», Pig News Inf., vol. 15, 1994.
  6. D. Fraser, «Understanding animal welfare. The science in its Cultural Context», UFAW Animal Welfare Series, p. 324, 2008, doi: 10.1017/S0021859609990232.
  7. D. Graft, «Citas sobre derechos de los animales», International Vegetarian Union, 2015. (consultado en jul. 2026).
  8. U.K. Parliament, Animal Welfare Act 2006. UK, 2006.
  9. NFACC, «NFACC Membership», 2022. nfacc.ca/membership (consultado en jul. 2026).
  10. D. J. Mellor, «Updating animal welfare thinking: Moving beyond the ‘five freedoms’ towards a lifeworth living», Animals, vol. 6, no. 3, 2016, doi: 10.3390/ani6030021.
  11. J. W. Yeates, «Is a life worth living a concept worth having?», Anim. Welf., vol. 20, no. 3, pp. 397–406, 2011, doi: 10.1111/jpc.12550.
  12. D. Mellor et al., «The 2020 Five Domains Model: Including Human-Animal Interactions in Assessments of Animal Welfare», Animals, vol. 10, no. 10, 1870, 2020, doi: 10.3390/ani10101870.
  13. D. Fraser, D. M. Weary, E. A. Pajor, and B. N. Milligan, «A scientific conception of animal welfare that reflects ethical concerns», Anim. Welf., vol. 6, no. 3, pp. 187–205, 1997, doi: 10.1017/S0962728600019795.
  14. O. Kollet et al., «Circadian Corticosterone Levels Regulate and Integrate Hematopoietic Stem and Progenitor Cell Function and Bone Remodeling Via Notch1 Signaling», Blood, vol. 116, no. 21, p. 840, 2010.
  15. W. Otten, S. Heimburge, E. Kanitz, and A. Tuschscherer, «It’s getting hairy – External contamination may affect the validity of hair cortisol as an indicator of stress in pigs and cattle», Gen. Comp. Endocrinol., vol. 295, 2020, doi: 10.1016/j.ygcen.2020.113531.
  16. I. C. de Jong et al., «A review of existing scientific literature on welfare assessment of farmed species applied in commercial practice…», Frontiers in Veterinary Science, vol. 12, 1589462, 2025, doi: 10.3389/fvets.2025.1589462.
  17. N. J. Beausoleil, J. C. Swanson, D. E. F. McKeegan, and C. C. Croney, «Application of the Five Domains model to food chain management of animal welfare…», Frontiers in Animal Science, vol. 4, 1042733, 2023, doi: 10.3389/fanim.2023.1042733.
  18. C. L. Wilkins et al., «Introducing the Mellorater — The Five Domains Model in a Welfare Monitoring App for Animal Guardians», Animals, vol. 14, no. 15, 2172, 2024, doi: 10.3390/ani14152172.
  19. Supreme Court of the United States, National Pork Producers Council v. Ross, 598 U.S. 356 (11 de mayo de 2023) — Proposición 12 de California ratificada; venta de carne de cerdo plenamente en vigor desde el 1 de enero de 2024.
  20. U.S. Court of Appeals for the First Circuit, Triumph Foods v. Campbell (8 de octubre de 2025) — Massachusetts Question 3 ratificada; prohibición de venta de carne de cerdo en vigor desde julio de 2023.
  21. Ohio Livestock Care Standards Board, Ohio Administrative Code 901:12-8 (alojamiento de cerdas) — uso de jaulas de gestación existentes permitido solo hasta el 31 de diciembre de 2025.
  22. Jefatura del Estado (España), Ley 17/2021, de 15 de diciembre, sobre el régimen jurídico de los animales («seres vivos dotados de sensibilidad»). BOE-A-2021-20727.
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